Meditación: “Suelta, Liberate”

Duración: 37 min 30 seg

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Siente la vida, siente la vida que hay en ti, siente el pálpito y el júbilo de tu interior, siente la alegría, el ritmo dinámico y alegre de la vida.

Estas en una comunidad fuerte y poderosa, un equipo de amor y de apoyo, ternura, cercanía.

Estas en este lugar para tu crecimiento.

Este lugar es precioso, está lleno de almas luminosas de Almas bonitas que están deseando despertarse e iluminarse y tú eres una de esas almas.

Tú eres un alma bonita y luminosa que estas deseando brillar y desplegar tu belleza y tu esplendor.

¡Hay tanta diversión y disfrute aquí! Permítete aprender y desarrollarte desde ese disfrute, desde ese juego, desde esa diversión, desde esa alegría que se siente y se disfruta cada día a cada momento cada vez que vienes a este lugar.

Hay muchas cosas por aprender, pero no es necesario que las aprendas todas de un momento, date permiso y lugar para aprenderlas poco a poco, para degustarlas.

Tú ya sabes, tú ya tienes conocimiento, permítete reconocer, permítete mostrar, el conocimiento y la sabiduría que ya tienes.

Tu ya eres un ser sabio, un ser divino.

Tú tienes acceso a tu propia sabiduría interior, escúchala, siéntela, dedícate un momento para escuchar, para sentir, el latido de tu propio corazón, para sentir la sabiduría de tu interior.

Una sabiduría que trasciende la mente, que trasciende la razón, la lógica.

Sin embargo, necesitas a tu mente y es con tu mente con quien puedes escuchar y atender esta sabiduría.

No luches con tu mente, hazte su amiga, dialoga con ella, con cariño, como le hablarías a un niño pequeño.

Trátate a ti mismo, en todos los aspectos, con el máximo cariño que puedas, en cada momento, porque nadie más que tu, merece tu propio amor.

Dentro de ti, hay un ser feliz, pleno, satisfecho, dichoso.

Dentro de ti, hay un ser feliz, pleno, satisfecho, dichoso. Siéntelo, reconócelo, ¿te das cuenta de que esta ahí? Esta en tu interior.

Permite a tu mente reconocerlo, aceptarlo, permite a tu corazón expresarlo, permite a tu vida expresarlo, permite que tu vida sea cada vez más y más luminosa.

La vida está llena de un sinfín de circunstancias, y un sinfín de situaciones, y un sinfín de personas. Hay tantas maneras, de vivir, de sentir, de expresar la vida, como personas ha habido y habrá en el mundo, a lo largo de los años, a lo largo de la historia. No ha habido ni habrá jamás dos vidas iguales.

Hay mucha capacidad para la felicidad, en este grupo. Hay mucho deseo de expresar y sentir y vivir, esa felicidad, esa alegría, esa plenitud.

Los seres humanos tenemos la capacidad de contagiarnos, desde la emoción, desde la emocionalidad. Nos contagiamos desde la vibración, desde lo sutil, desde caminar por la calle y compartir una sonrisa. Desde venir aquí y alegrar el día, solo por haber estado aquí un rato compartiendo con otras personas.

Eres un Ser valiente, eres un guerrero, estas lleno de valentía, de coraje, de fuerza.

Eres un caballero andante.

Eres un Ser valiente y tu valentía inspira a los demás, no podemos evitar inspirar y ser inspirados, inspirar a los demás, y sentirnos inspirados por los demás.

Eres un Ser cambiante, porque estás vivo, y todo lo que está vivo cambia en todo momento, y todo cambia en todo momento y todo está vivo, y todo tiene vida de alguna manera aún aquello que aparentemente no es la vida.

Eres un Ser cambiante, y no eres la misma persona que fuiste ayer, y no eres la misma persona que fuiste hace una semana, y no eres la misma persona que fuiste hace un mes, y no eres la misma persona que fuiste hace un año, y no eres la misma persona que fuiste hace diez, ni hace veinte.

Echa la vista un poquito atrás, y date cuenta de cuan diferente eres, de cómo fuiste en algún momento, de cómo fuiste en tu niñez, en tu juventud, hace una década. Sin lugar a dudas, eres una persona diferente, piensas, sientes, vistes, y te expresas de un modo diferente, al que lo hacías, y todas las personas de tu vida, también han disfrutado, transitado, ese proceso, también se han trasformado, también han cambiado, no tienen que estar en el mismo punto que tu, déjales estar donde estén, no obligues a nadie a estar donde no quiere estar, donde no te pertenece a ti llevarles. Cada uno ha de llevar y transitar su propio camino.

Permítete a ti mismo transitar tu propio camino, y permite a los demás, a quienes te rodean y a tus seres queridos, transitar, a su ritmo y a su paso, su propio camino.

Solo a ti te pertenece transitar tu camino. Decidir a qué paso, lo vas a hacer. Y deja a los demás que hagan su tarea.

Si respetas, te respetan.

Si amas, te aman.

Así como das recibirás.

El silencio, el silencio de tu interior, esa quietud de tu Alma, ese espacio inquebrantable de tu Ser.

A poco que te das permiso para escuchar ese silencio, lo percibes y te das cuenta, de que está ahí, de que estas ahí, en ese espacio.

Puedes crear tu vida, desde ese espacio de quietud, puedes observar tu vida desde ese espacio de quietud, desde ese espacio de luz.

Tu Ser es como el agua que fluye por un arroyo. ¡Suéltate! No te aferres, ¡suelta!, deja que tu vida sea como la de una gota de agua que fluye por el rio, sin resistencias y sin luchas, se deja llevar, de forma alegre, divertida, disfrutando del trayecto, disfrutando del paisaje, observando, la luz, observando los arboles observando animales, observando la vida.

Siente como el fluir de la vida te lleva, siente como la vida siempre esta de tu lado, la vida siempre está a tu favor, siempre.

No pongas la vida en tu contra, porque no es posible, la vida siempre es a favor, así que ponte a favor de la vida.

Déjate llevar como una hoja por el viento, no va contra corriente, no es necesario, no tienes que hacer esfuerzos innecesarios, la vida es sencilla, la vida es fácil, tan fácil como tú decidas hacerla.

¡Nos gustan tanto las cosas difíciles!, nos gusta tanto y se nos da ¡Tan bien complicarlo todo!

Te invito a que dejes de hacer eso, a que dejes de complicar, de enredar, de hacerlo difícil.

Te invito a que simplifiques, a que facilites, a que hagas fácil la vida, que hagas sencilla la vida, porque puede ser, puede ser sencilla, puede ser fácil, y lo es. Es sencilla, es fácil, es agradable, es buena, y es bonita.

Aún en las circunstancias aparentemente difíciles, tu espacio de quietud y tu Ser están ahí, para ti, a tu lado, para acompañarte, para ayudarte, para facilitar.

No luches con la vida, Ama la vida, la vida te Ama a ti.

No dejes que los ruidos extraños te saquen de tu interior. De tu quietud, todo lo que sucede esta para mostrarte algo, para que veas algo. Todo lo que sucede esta hay para ti, en este momento.

Reconoce la magnificencia de la vida, su sabiduría, y su plenitud.

Sacúdete, sacúdete lo que te sobra, sacúdete lo que no necesitas, lo que no te hace falta.

Lleva tu atención a tu interior, a ti, ¿Dónde sientes que esta ese espacio? Ese espacio de quietud, de paz, de serenidad, ¿cómo es ese espacio para ti? Vívelo como tú lo sientas, como tú lo vivas, está bien para ti, si a ti te sirve es válido.

Escucha tu propia inteligencia, hazte caso, tente en cuenta, ten en cuenta tu persona, tente en cuenta a ti mismo, ten en cuenta lo que sabes, ten en cuenta lo que no sabes.

Que haya aspectos que creas no saber, no importa, porque hay otros muchos que si sabes, que si conoces, empieza por lo que tienes, por lo que hay, por lo que sabes, por lo que conoces de ti.

Tú eres la persona más indicada para manejar tu vida, no hay otra persona apropiada para ese puesto, eres la única persona, apropiada y adecuada para manejar tu vida.

Sonríele a tu vida, diviértete, permítete un espacio de bienestar, aún en las circunstancias de cada día, tienes derecho, porque es tu naturaleza, a estar y vivir desde ese espacio, y observar la vida desde ahí, desde la inocencia, como un niño. Porque todos hemos sido niños, y el niño que fuimos, sigue viviendo en nosotros, sigue teniendo la capacidad de observar la vida desde los ojos que tenemos hoy, desde los ojos con los que hoy vemos la vida, podemos observar la vida con los ojos de ese niño, esa niña, inocente, tierno, feliz, dichoso, desde los ojos de ese niño, cómico, y risueño.

Experimenta la vida como si fuera la primera vez, como si fuera el primer día, como si todo fuera extraño, como si nunca hubieras visto a los demás, como si fuera la primera vez que les ves, maravíllate, asómbrate, de su presencia, de su cara, de sus brazos, de sus ojos, de su mirada, de su pelo, de sus pestañas, ¡asómbrate! Mírate en el espejo como si fuera la primera vez, y asómbrate de ti mismo, de tu magnificencia, de tu Ser interior, de tu belleza, porque eres un Ser bello, por dentro y por fuera, tal y como eres, en este momento, en este aquí y ahora, eres un ser lleno de belleza.

Complácete, date lo que necesites, está bien que lo hagas, no le perjudica a nadie que te atiendas a ti mismo, es bueno para ti y es bueno para los demás, si tú te atiendes estas más dispuesto para atender a los demás, das una atención más genuina, más autentica, desde tu propio bienestar, puedes proporcionar bienestar a los demás.

La vida es positiva, exprime todo el meollo a la vida, disfruta de cada paso que das, disfruta tu cuerpo, de todo lo que puedas hacer por ti cada día, al fin y al cabo allá donde está tu cuerpo estas, tu, el cuerpo es el vehículo para el aquí y el ahora, estate donde está tu cuerpo, ve donde este tu cuerpo, estate con él, habítalo plenamente, habita el presente, habita el aquí y el ahora a través de tu cuerpo, tu cuerpo siempre está en el lugar y la hora indicada.

Eres uno con tu cuerpo, en este momento, en este aquí y ahora, en esta vida, eres uno con tu cuerpo, con tu mente, con tu ser, con tu espíritu, todo una misma cosa, todo un mismo ser, todo una misma persona.

No prescinda de ningún elemento, todos son necesarios para la ecuación, para la ecuación de quien tu eres en este momento.

Hazte amigo de tu mente, hazte amigo de tu cuerpo, hazte amigo de tus emociones, hazte amigo de tu vida, acepta lo que es, y no luches, no sirve de nada.

La lucha solo crea dolor y sufrimiento.

Siente la luz que brilla en tu interior, imagínala como una canica en tu pecho, como una canica brillante y luminosa dentro de ti, siéntela, así pequeñita y cálida, siente tu propia luz, siente como brilla en tu pecho. imagina que puede ver y sentir esa luz, esa canica interior, en cada una de las personas de este grupo, imagina como poco a poco una a una, se van encendiendo, van brillando y te vas haciendo consciente de tu luz y de la luz que habita en cada una de las personas que te rodean, imagina este círculo iluminado, lleno de luz, de puntos, de pequeñas canicas luminosas, iluminadas, resplandecientes, en el interior del corazón de cada una de las personas, que nos encontramos aquí, en este momento.

Y juntas, todas estas luces, forman un halo de luz, un circulo de luz, al que todos y cada uno de nosotros, pertenecemos, todos y cada uno de nosotros, somos parte de este círculo de luz y todos y cada uno de nosotros, ponemos nuestra canica de luz a este círculo de luz, a este halo de luz que estamos formando todos en este momento, en este aquí y ahora.

Contempla este aro de luz ante ti, siente como se eleva, poco a poco hasta situarse por encima de nuestras cabezas, estamos rodeados por un halo de luz que nos impregna y que al mismo tiempo es nuestra propia luz, la que ya tenemos, la que nosotros poseemos, y nos unimos al mismo tiempo a la luz de los demás y a la luz del universo, a la luz del planeta, a la luz de la humanidad.

Siente como este halo de luz, flota por encima de nosotros irradiando su calor, irradiando su luz, permitiéndonos alimentarnos de esta luz enriquecida. Cogiendo un poco de fuerza y de energía para alimentar un poco nuestra propia luz, nuestra propia fuerza, nuestra propia energía. No estamos solos.

Permite que tu luz descienda y siente como esa canica que eres tú que estamos imaginando ahora por encima de nuestras cabezas, baja poquito a poco, por encima de tu cabeza y se sitúa unos pocos centímetros por encima de tu cabeza y está ahí, girando, y brillando como una canica de colores, y tiene muchos colores, distintos colores, esta irradiando luz y color, a todo a su alrededor, juega con ella, con su luz, con sus colores, deja que te llene de colores, deja que te llene de luz, de bienestar, de gozo, de alegría, deja que te llene de una sonrisa, de muchas sonrisas, y esta canica juguetona, entra en tu cabeza rápidamente, se posa, dentro de ti, y llena todo tu cuerpo, llena tu frente, ilumina tu frente tu mente, calmando tus pensamientos, serenando tu pensar, permitiendo que la mente serena, la mente tranquila, en paz, apaciguada, una mente en calma, una mente potente, una mente capaz de llevarte allá donde tú quieras ir, una luz que ilumina tu cara, tu rostro, que ilumina tus ojos, ilumina tu nariz, que ilumina tus cejas, pestañas, que ilumina tus pómulos, que ilumina tus labios, tu boca, que ilumina tu cabeza, tus orejas, tu pelo, toda tu cabeza iluminada. Siente como la luz llena cada rincón cada espacio de tu cabeza.

Vamos a seguir llenando de luz nuestro cuerpo, vamos a ir descendiendo esa luz a través de nuestro cuello, a través de nuestra garganta, iluminando la garganta, iluminando nuestras cuerdas vocales, iluminando cada espacio, cada rincón de tu cuello, siente como se llena de luz, como todo lo que tienes ahí atascado, se libera, permite que libere, que se suelte, que se afloje, ¡Suelta! ¡Afloja! ¡Libérate!

Sigue extendiendo tu luz por tu cuerpo, ilumina tus hombros, aflójalos, llena de luz tus hombros, permite, que se aflojen, que se liberen, muévelos si es necesario, mueve tus hombros, mueve tu cuello, busca aflojar, tu cuerpo, porque aflojar tu cuerpo, es aflojar tu ser, es liberarte, de emociones viajas y atascadas, que se han quedado ahí atascadas, en este momento te permites, soltar y liberar, entrega, entrega a la tierra al universo.

Llena de luz tus brazos, siente como cada rincón, como cada espacio de tus brazos, se llena de luz, tus codos, tus muñecas, cada uno de los dedos, cada una de las articulaciones de tu mano, se llenan de luz, toca tus manos, siéntelas, siente tus dedos, siente cada uno de los espacios de tus dedos, siente la magia que hay en tus manos, siente el poder, de comunicar, de sentir, de tocar, de todo lo que ofrecen, cada día, en cada momento, tus manos, todo lo que te permiten hacer, suelta también, todo lo que haya aferrado en tus manos, suéltalo, libéralo, suelta tus codos, suelta tus hombros.

Sigue extendiendo tu luz, por tu cuerpo, ilumina tu espalda, llénala de luz, dale las gracias por sostenerte, ilumina cada una de las vertebras de tu espalda, llena de luz cada una de ellas, como en una escalera, que fuéramos descendiendo, y a cada paso vamos iluminando y llenando de luz, y liberando nuestra espalda.

Llena de luz, tu pecho, tus pulmones, tu capacidad de respirar, de llenarte de aire, es llenar de vida y vaciarse de aire, es soltar lo que ya no necesitas, lo que sobra, lo viejo, y llénate una vez más, y libera una vez más, en una sucesión continua de llenar y vaciar, esa es la vida, llenar y vaciar, llenar y vaciar.

Ilumina tu corazón que late, llenando de sangre a tu cuerpo, llenándote de vida, nueva y renovada a cada momento, a cada segundo, y lo hace ¡Tan bien!, lo hace sin que tu tengas que pensar en ello.

Ilumina tus riñones, ilumina tu estomago, ilumina todos y cada uno de los órganos del cuerpo, todos se merecen la luz, todos se merecen tu amor, llénalos de luz, libera, permite que funcionen a su pleno rendimiento.
Y da gracias por lo que ya te dan hoy.

Ilumina tus caderas, ilumina tu trasero, tu culete, que te permite estar sentado aquí y ahora, que te permite eliminar y evacuar lo que ya no necesitas.

Ilumina tus muslos, tus piernas, ilumina tus rodillas, tócalas, siéntelas, tus rodillas funciona ¡tan bien! ¡Te permiten tantas cosas! Dales luz, ¡suelta!, ¡suelta!, llénalas de luz, y ¡suelta!

Ilumina tu pierna, llega a tus tobillos, dale luz a tus tobillos, muévelos, libera, siéntelos, hummm, muy bien, tus tobillos te dan las gracias, porque les prestas atención en este momento, siéntelos, libéralos, llénalos de luz.

Apoya bien los pies, ahora, en el suelo, siente tus pies llenos de luz, siente cada uno de los huesecitos de tus pies, llenos de luz, cada uno de los pies, muévelos, siente tus dedos moverse, siente tus dedos llenos de luz, libera tus pies y tus dedos, de lo que hayan que liberarse y entrégalo, entrégalo a la tierra, imagina que de tus pies crecieran ahora unas raíces hacia el centro de la tierra, por las cuales, liberar y entregar todo lo que has ido soltando, a la tierra, a la madre tierra, que tiene la gran y maravillosa capacidad de trasformar, todo lo que le entregues, entrega a la tierra, sin miedo. Confía en su poder, en su capacidad de renovación y trasformación.
Aliméntate de esta energía, de esta fuerza, de este poder y reconoce tu propio poder interior, porque en ti, hay mucha fuerza, hay mucho poder, permítete alimentarte, de ti mismo, permítete darte todo lo que necesites, en todos los aspectos de tu vida, no te cortes, dátelo todo, sin medida.

Y vamos a ir volviendo, poco a poco, quédate con tu sabiduría interior, reconócela, disfrútala, haz uso de ella, es inagotable, así que no te canses, de hacer uso de tu propia sabiduría.

Te invito a que empieces a mover tu cuerpo, poco a poco, y muevas tus hombros, y tu cuello, estires tus brazos, y te des permiso para estirarte a gusto. Incluso para bostezar.

Meditación canalizada por Natividad Martín desde los Registros Akashicos